La menopausia: el camino a la locura

HISTORIAS
Lucía Hernández

Cuando Menchu –nombre ficticio- cumplió cincuenta y dos años, se dio cuenta de que entre la vida y ella se elevaba un muro infranqueable: la vejez. De la noche a la mañana, su cuerpo -como el de tantas otras- empezó a cambiar, y se fue convirtiendo en una ajada sombra de lo que tiempo atrás había sido. Sin previo aviso, la menstruación se despidió de ella, los pechos precipitaron su inexorable caída y la tripa comenzó a crecer hasta el punto en que parecía que le acosaba. Ya era oficial: los estrógenos la habían abandonado. Dejando atrás una juventud que había sido de todo menos eterna, emprendía el largo camino de la menopausia, un infierno del que ni siquiera hoy, diez años después, ha logrado salir.

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